Proyecto confinanciado por la Fundación Globalcaja

Desde que comenzó el confinamiento como medida de prevención frente al covid, nos vimos en la obligación de cerrar el comedor social, pero no dejar a los niños que atendíamos sin su desayuno y almuerzo, por lo que tenemos que continuar la labor haciendo un reparto semanal domiciliario a las casas de los niños, atendiendo a una doble función , pues no solo les repartimos los alimentos destinados, sino que nos aseguramos de que los menores están bien y continúan con sus rutinas escolares.

Son muchos los casos en los que los voluntarios descubrimos que hay menores solos en casa, pues los padres trabajaban o buscan trabajo, y niños de 10 o 12 años que cuidan de sus mayores y/o hermanos pequeños.

Otros muchos no tienen ordenadores ni conexión a internet.

El numero de familias con menores a su cargo que solicita ayuda se ha incrementado considerablemente, pasando a ser más de 50.

Cuando comenzó el curso escolar preguntamos si podíamos abrir de nuevo el comedor, la respuesta fue que no, pues los niños van a diferentes colegios y diferentes aulas.

Además de continuar con la entrega semanal a domicilio, los menores o sus padres vienen a recoger el almuerzo diario de lunes a viernes.

 Una parte de la población que reside en nuestro barrio, carece de empleo, esta en un ERTE, a veces sin recibir las ayudas prometidas, no tienen cubiertas sus necesidades más básicas y todo ello les obliga a vivir en unas condiciones que protegen muy poco el estímulo, la motivación, la ilusión, etc., en definitiva, lo que el resto de la población entendemos por una educación integral.

En Caridad Cristo del Amparo hemos tenido siempre, desde su fundación, una prioridad, una preocupación: que los menores encuentren una situación favorable para su pleno desarrollo. Por eso mismo, nuestra actuación prioritaria se centra en el colectivo de menores y en el entorno que envuelve al menor.

Es una responsabilidad de Caridad Cristo del Amparo situar en el centro de la actuación al menor favoreciendo una formación y una actuación e intervención integrales y, por lo tanto, el deseo y atención de educación plena. Todo esto se ha ido extendiendo a todos y cada uno de los proyectos, incluido este. Lo que pretendemos con este proyecto, es prevenir la exclusión social, el absentismo escolar y fomentar la convivencia con una educación en valores integrales.

Todo ello, no solo con y para los menores, sino con la familia, los amigos, el colegio, su comunidad de vecinos, etc., y, además, establecer de este modo vínculos que integren, capaciten para la convivencia y sobre todo que desde la diferencia y la diversidad se acepte y valore la riqueza para que su impacto social sea no solo sostenible sino armonioso, equilibrado, vivencial y experiencial.

El proyecto ¡A desayunar! se orienta a satisfacer las carencias nutricionales de los menores del barrio de Tiradores.